Capilla
de la Magdalena, tesoro del tiempo y génesis de la evangelización
Texto
y fotos: Francisco Mora Alcaraz
La
historia de la fe y el encuentro de dos culturas cobijan al
monumento, en cuya fachada, el siglo XVI se aferra a permanecer, es
la Capilla de Santa María Magdalena en el mágico Tacámbaro¸ el
templo de extraña sobriedad cuya imponencia histórica lo hace
invencible, inspirador, místico. Si buscamos los instantes de su
cuna, encontraremos a españoles con fe de expansión, y a indígenas
nativos con sentimientos de discordia o admiración. Los
protagonistas dejaron huellas eternas en el templo, que hoy se
considera uno de los atractivos simbólicos más importantes para que
la ciudad ascienda al título nacional turístico de Pueblo Mágico.
La
ignorancia y torpeza de quienes ejercían los cargos públicos
destinados al registro de bienes nacionales, jamás incluyeron en sus
listados a la Capilla de la Magdalena, lo cual significa que su falta
de preparación y compromiso les impidió buscar la bibliografía de
la época, siglo XVI, en que personajes como Fray Diego de
Basalenque, Fray Matías de Escobar y Nicolás Navarrete mencionan la
existencia del templo en la antigua Hacienda del encomendero
Cristobal de Oñate, de la cual partieron los agustinos Fray Juan de
San Román y Fray Diego de Chávez hacia la fundación de todos los
pueblos de la Tierra Caliente de Michoacán y Guerrero.
La Capilla de la
Magdalena, a pesar de ser el inicio de la conquista espiritual en la
región de Tacámbaro y la zona cálida, estuvo perdida en el tiempo
hasta que en el año 1983 un grupo de expertos en arquitectura y
lectores de la historia conocedores de la existencia del templo,
miembros de la Unidad de Bienes Inmuebles y Sitios y Monumentos
iniciaron la búsqueda del recinto guiados por la jefa de la unidad,
la arquitecto Gloria A. Álvarez Rodríguez,
Durante
el mismo año, con la ayuda de vecinos de La Magdalena y basándose
en documentos históricos de aquella importante época, los
exploradores encontraron en ruinas lo que era “El Castillo” o
casona del conquistador Cristobal de Oñate y para gusto y
satisfacción de todos, justo enfrente, también en ruinas, La
Capilla Agustina del Siglo XVI, dedicada a Santa María Magdalena,
sobre la cual Nicolás Navarrete nos refiere en sus crónicas que fue
construida en 1538, por iniciativa de Cristobal de Oñate y del
religioso agustino Fray Juan de San Román.
Nicolás
Navarrete en Historia
de la Provincia Agustiniana de San Nicolás Tolentino de Michoacán,
refiere
lo siguiente: “Mientras
Fray Diego perfeccionaba y completaba en Tiripitío la obra
espiritual y material, el P. San Román se adentró más al sur, a
requerimiento del encomendero de la Tierra Caliente don Cristobal de
Oñate. Y ayudado de este y del rey o cacique Tacámba, inició en la
pascua de 1538, la evangelización y fundación de un segundo centro
misional con el nombre de Tacámbaro, al que puso bajo el patrocinio
de San Jerónimo, y fue llamado desde entonces La Puerta de Tierra
Caliente. Aunque la primera iglesia de la misión fue un humilde
jacalón, construido enfrente del Castillo de Oñate en su hacienda
de la Magdalena, que todavía se conserva como un precioso recuerdo
histórico, sin embargo, la iglesia definitiva fue levantada en el
centro de la nueva población y sirve hoy de Catedral…”
Por
su parte Fray Matías de Escobar en la obra La
americana Thebaida, se
refiere también al centro de Tacámbaro y al padre San Román:
“También
allí el misionero construyó un hospital de indios y una escuela de
primeras letras, y trazó calles y dotó de agua al pueblo, empezó
el edificio del convento, al lado de la iglesia. Todo lo vino a
terminar Fray Diego de Chávez, cuando en 1540 dejó Tiripitío en
buenas manos. Ambos se internaron en la maravillosa y terrible Tierra
Caliente de las Mil Cumbres…”
Escobar
se refiere también a los agustinos y su sentir respecto al inicio de
la evangelización en la zona y su gratitud hacia Cristobal de Oñate:
“A
su modo mostraron a los indios su júbilo, haciendo demostraciones de
muchos bailes y mitotes, danza de plumas a su usanza; la casa del
noble Oñate fue la mansión afortunada de nuestros padres…”
Tras
la lectura de las citas anteriores queda clara la existencia de los
personajes que iniciaron la conquista espiritual en la considera
región inhóspita de Michoacán, la Tierra Caliente. A la orden de
San Agustín se le atribuye la fundación de más de un millar de
pueblos, entre los más destacados mencionaremos a Tacámbaro, la
Puerta de Tierra Caliente; Ario de Rosales, La Huacana, Turicato,
Carácuaro, Nocupétaro, Huetamo, Tiquicheo y San Lucas por
mencionar sólo algunos.
También
podemos considerar que el año 1538 con los frailes agustinos
hospedados en la casa de Cristobal de Oñate, dio inicio la fundación
de Tacámbaro, teniendo sus orígenes en la vivienda del encomendero,
donde levantaron la primera iglesia de toda la región para cubrir la
necesidades de culto, realizar ahí los primeros bautizos y
matrimonios, la confesión, la oración cristiana. La Capilla de la
Magdalena es y será por siempre un ícono de la historia, no sólo
de Tacámbaro, sino de Michoacán y de México, porque en ella se
gestó el éxito de una de las órdenes religiosas más importantes
de la evangelización, la Orden de San Agustín en el siglo XVI.
Hasta
aquí hemos conocido un poco más sobre la importancia de la Capilla
de la Magdalena que permanece imponente y sencilla entre la hermosas
huertas de aguacates, a tres kilómetros del centro de Tacámbaro
sobre la carretea que conduce a la tenencia de Tecario. En el
siguiente número leeremos una segunda parte, la cual comprenderá
detalles de los actos evangelizadores en ella, sus características
arquitectónicas y lo que fue el apasionante trabajo de restauración
y rescate.
fotografía de Pako Mora