sábado, 15 de septiembre de 2012

Capilla de la Magdalena, tesoro del tiempo y génesis de la evangelización
Texto y fotos: Francisco Mora Alcaraz
La historia de la fe y el encuentro de dos culturas cobijan al monumento, en cuya fachada, el siglo XVI se aferra a permanecer, es la Capilla de Santa María Magdalena en el mágico Tacámbaro¸ el templo de extraña sobriedad cuya imponencia histórica lo hace invencible, inspirador, místico. Si buscamos los instantes de su cuna, encontraremos a españoles con fe de expansión, y a indígenas nativos con sentimientos de discordia o admiración. Los protagonistas dejaron huellas eternas en el templo, que hoy se considera uno de los atractivos simbólicos más importantes para que la ciudad ascienda al título nacional turístico de Pueblo Mágico.
La ignorancia y torpeza de quienes ejercían los cargos públicos destinados al registro de bienes nacionales, jamás incluyeron en sus listados a la Capilla de la Magdalena, lo cual significa que su falta de preparación y compromiso les impidió buscar la bibliografía de la época, siglo XVI, en que personajes como Fray Diego de Basalenque, Fray Matías de Escobar y Nicolás Navarrete mencionan la existencia del templo en la antigua Hacienda del encomendero Cristobal de Oñate, de la cual partieron los agustinos Fray Juan de San Román y Fray Diego de Chávez hacia la fundación de todos los pueblos de la Tierra Caliente de Michoacán y Guerrero.
La Capilla de la Magdalena, a pesar de ser el inicio de la conquista espiritual en la región de Tacámbaro y la zona cálida, estuvo perdida en el tiempo hasta que en el año 1983 un grupo de expertos en arquitectura y lectores de la historia conocedores de la existencia del templo, miembros de la Unidad de Bienes Inmuebles y Sitios y Monumentos iniciaron la búsqueda del recinto guiados por la jefa de la unidad, la arquitecto Gloria A. Álvarez Rodríguez,
Durante el mismo año, con la ayuda de vecinos de La Magdalena y basándose en documentos históricos de aquella importante época, los exploradores encontraron en ruinas lo que era “El Castillo” o casona del conquistador Cristobal de Oñate y para gusto y satisfacción de todos, justo enfrente, también en ruinas, La Capilla Agustina del Siglo XVI, dedicada a Santa María Magdalena, sobre la cual Nicolás Navarrete nos refiere en sus crónicas que fue construida en 1538, por iniciativa de Cristobal de Oñate y del religioso agustino Fray Juan de San Román.
Nicolás Navarrete en Historia de la Provincia Agustiniana de San Nicolás Tolentino de Michoacán, refiere lo siguiente: “Mientras Fray Diego perfeccionaba y completaba en Tiripitío la obra espiritual y material, el P. San Román se adentró más al sur, a requerimiento del encomendero de la Tierra Caliente don Cristobal de Oñate. Y ayudado de este y del rey o cacique Tacámba, inició en la pascua de 1538, la evangelización y fundación de un segundo centro misional con el nombre de Tacámbaro, al que puso bajo el patrocinio de San Jerónimo, y fue llamado desde entonces La Puerta de Tierra Caliente. Aunque la primera iglesia de la misión fue un humilde jacalón, construido enfrente del Castillo de Oñate en su hacienda de la Magdalena, que todavía se conserva como un precioso recuerdo histórico, sin embargo, la iglesia definitiva fue levantada en el centro de la nueva población y sirve hoy de Catedral…”
Por su parte Fray Matías de Escobar en la obra La americana Thebaida, se refiere también al centro de Tacámbaro y al padre San Román: “También allí el misionero construyó un hospital de indios y una escuela de primeras letras, y trazó calles y dotó de agua al pueblo, empezó el edificio del convento, al lado de la iglesia. Todo lo vino a terminar Fray Diego de Chávez, cuando en 1540 dejó Tiripitío en buenas manos. Ambos se internaron en la maravillosa y terrible Tierra Caliente de las Mil Cumbres…”
Escobar se refiere también a los agustinos y su sentir respecto al inicio de la evangelización en la zona y su gratitud hacia Cristobal de Oñate: “A su modo mostraron a los indios su júbilo, haciendo demostraciones de muchos bailes y mitotes, danza de plumas a su usanza; la casa del noble Oñate fue la mansión afortunada de nuestros padres…”
Tras la lectura de las citas anteriores queda clara la existencia de los personajes que iniciaron la conquista espiritual en la considera región inhóspita de Michoacán, la Tierra Caliente. A la orden de San Agustín se le atribuye la fundación de más de un millar de pueblos, entre los más destacados mencionaremos a Tacámbaro, la Puerta de Tierra Caliente; Ario de Rosales, La Huacana, Turicato, Carácuaro, Nocupétaro, Huetamo, Tiquicheo y San Lucas por mencionar sólo algunos.
También podemos considerar que el año 1538 con los frailes agustinos hospedados en la casa de Cristobal de Oñate, dio inicio la fundación de Tacámbaro, teniendo sus orígenes en la vivienda del encomendero, donde levantaron la primera iglesia de toda la región para cubrir la necesidades de culto, realizar ahí los primeros bautizos y matrimonios, la confesión, la oración cristiana. La Capilla de la Magdalena es y será por siempre un ícono de la historia, no sólo de Tacámbaro, sino de Michoacán y de México, porque en ella se gestó el éxito de una de las órdenes religiosas más importantes de la evangelización, la Orden de San Agustín en el siglo XVI.
Hasta aquí hemos conocido un poco más sobre la importancia de la Capilla de la Magdalena que permanece imponente y sencilla entre la hermosas huertas de aguacates, a tres kilómetros del centro de Tacámbaro sobre la carretea que conduce a la tenencia de Tecario. En el siguiente número leeremos una segunda parte, la cual comprenderá detalles de los actos evangelizadores en ella, sus características arquitectónicas y lo que fue el apasionante trabajo de restauración y rescate. 
fotografía de Pako Mora